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11 de junio de 2007

Un buen desayuno

Un buen desayuno tiene y ofrece cuatro beneficios: formación, energía, ánimo y defensas. Las personas que desayunan mantienen el peso dentro de límites saludables en mayor medida que las que omiten esta ración. El hecho de repartir las calorías durante el día en 4 ó 5 comidas, ayuda a que no se sobrecargue ninguna de ellas. Esto también contribuye a evitar picar entre horas (snacks, golosinas y otros dulces, refrescos, etc.), factor muy importante a la hora de controlar el peso.

El desayuno debe incluir lácteos (leche, queso o yogurt) porque son la principal fuente de calcio, así como los cereales integrales que además de tener más vitaminas y minerales que los de harina blanca, al ser ricos en fibra, ayudan a controlar el apetito y la figura. Las frutas además de sabrosas están llenas de vitaminas y minerales que contribuyen a mantener una vida activa aportando pocas calorías.

Tomar un buen desayuno ayuda a realizar ingestas más altas de la mayor parte de los nutrientes que el organismo precisa. Las personas que no desayunan suelen seguir una dieta de mala calidad, mientras que quienes lo hacen, suelen hacer una dieta menos grasa y más rica en fibra, vitaminas (tiamina y piridoxina) y minerales (hierro, calcio, magnesio y zinc).

12 de marzo de 2007

EL AGUA: Líquido vital

Siempre hemos escuchado que beber ocho vasos (2 litros) de agua al día es beneficioso para nuestra salud, pero ¿por qué? Generalmente no consideramos al agua como un nutriente; sin embargo, es tan importante para nuestra salud como las proteínas, las vitaminas o cualquier otro nutriente. Esto es evidente porque sabemos que la vida no puede sostenerse sin este líquido elemento. Nuestro cuerpo no puede funcionar óptima ni eficientemente si no está hidratado con fluidos, ya que todos los procesos vitales internos dependen de la presencia de agua. Tomar agua ha sido siempre la primera recomendación para quienes desean tener una alimentación equilibrada. Es un beneficio para la salud que está siempre a mano. Antes de recomendar cualquier programa de nutrición, es fundamental recalcar la importancia de tomar agua. Una regla tan simple puede hacer la diferencia desde la calidad de nuestra piel hasta el control de nuestro peso (tanto a perderlo como a mantenerlo). El agua suprime el apetito y ayuda al cuerpo a metabolizar la grasa acumulada. Los estudios recientes nos demuestran que al ingerir menos agua los depósitos de grasa aumentan, mientras que al beber más agua, aquellos se reducen. Otra función importante de ese líquido milagroso es que ayuda al cuerpo a eliminar toxinas. Cuando uno está perdiendo peso, el organismo tiene que deshacerse de toda esa grasa metabolizada; el agua interpreta un papel clave en ese proceso. El comienzo de una buena salud, una vida sana y, por lo tanto, una mejor calidad de vida está disponible en tu casa.